¿Es posible imponer fronteras a Internet ?
Estamos viviendo nuevos tiempos con nuevas necesidades. Uno de los principales “culpables” de esta situación es Internet. Con el desarrollo de las infraestructuras y de las conexiones ADSL, la universalización de la Red es una realidad cada vez más palpable, y esto provoca que sujetos, empresas y gobiernos tengan que replantearse sus actividades, que ahora requieren de nuevas normas, regulaciones y limitaciones.
Son cada vez más los problemas relacionados con Internet que preocupan a la ciudadanía y los gobiernos de todo el mundo. Mientras en España luchamos por salvaguardar los derechos del internauta con motivo de las descargas ilegales y se organizan manifiestos y disputas judiciales, en el ámbito internacional dos gigantes pelean por imponer sus normas en el universo online.
En el panorama nacional, el pasado 21 de enero ha quedado visto para sentencia el primer juicio civil en España contra una web con enlaces P2P, esto es, que enlazan con contenidos descargables sin permiso de su autor. En un par de semanas sabremos si el juez competente considera que este tipo de webs vulneran el derecho de la propiedad intelectual, lo que sentará todo un precedente.
Y en el otro lado del mundo, el señor de Internet: Google, se las está viendo con el gigante por antonomasia: China. Por todos es conocida la censura gubernamental que el país asiático ejerce sobre Internet, de cara a evitar contenidos “indebidos” o más bien “no convenientes” para el bienestar del ejecutivo chino.
En este contexto, Google amenazó el pasado 12 de enero con abandonar China. El detonante de tal amenzada fueron una serie de ciberataques que el buscador, entre otras compañías americanas, sufrieron procedentes de China. Ante estos ataques Google ha querido dejar su postura muy clara, llegando a plantear que si no se le permitía crear un buscador sin censura, cerrarían Google.cn.
Dada la tensión generada, EEUU ha decidido intervenir y defender las libertades de uso de Internet, sin embargo, ha matizado que no se trata de un enfrentamiento entre países, y que es preferible que las partes diriman sus diferencias.
Sin duda, el problema de regular las libertades en Internet no es ajeno a nadie. Las últimas cifras publicadas desvelan que el 30% de la población mundial es sometida a censuras y violaciones de la privacidad en el ciber-espacio.
Recientemente Hillary Clinton afirmaba lo siguiente: «La libertad ya no se define únicamente en función de que los ciudadanos puedan ir a la plaza pública y criticar a sus gobiernos sin miedo a sufrir retribuciones. Los blogs, el correo electrónico y los mensajes de texto han abierto nuevos foros para intercambiar ideas, y también han creado nuevos objetivos para la censura».
De todo esta polémica solo cabe pensar que son necesarias unas directrices comunes que establezcan los límites entre lo que se puede y no se puede controlar o lo se puede y no se puede intercambiar a través de Internet.
Reuniones como la planteada por el gobierno estadounidense al más alto nivel con empresas influyentes en la Red para discutir sobre la Libertad en Internet fechada para el próximo febrero, pueden ayudar a sentar las bases de lo que se puede y no se puede hacer en el mundo online, sin embargo, nos movemos en un ámbito que no entiende de fronteras ni de regulaciones nacionales.
Veremos hasta dónde están dispuestos de ceder los gobiernos sus poderes, y si nos encontraremos con una legislación universal, o más bien con un Internet distinto en cada país.
Por el momento, debemos sentirnos afortunados de disfrutar de conexiones ADSL, disponer de una variedad de ofertas en el mercado, y de que nuestra mayor preocupación sea compararlas para saber el precio que vamos a pagar.

Considero que Internet es una verdadera autopista de información, y no debe ser restringido bajo ningun concepto.
Creo firmemente que entra dentro de la conciencia seria de persona, el utilizar internet, en beneficio propio en cuanto a la información pero, restrigido total y seriamente, a no hacer ningun daño ni a personas ni a empresas. Saludos de Luis.